Club Casa Asia

FESTIVAL DE CINE DE CANNES 2009: UNA GRAN COSECHA DE CINE ASIÁTICO


Esta edición del Festival de Cine de Cannes, en cuanto al cine asiático, venía precedida por el interés que había despertado la programación anunciada. Muchos de los grandes directores de Corea del Sur, Japón, China, Tailandia o Filipinas presentaban sus películas en sus diferentes secciones. Y la verdad, no decepcionaron.

En la Sección Oficial a concurso compitieron 4 películas asiáticas.

Park Chan-wook presentó Bak-Jwi / Thirst, la historia de un joven cura que se presta voluntario para unos Imagen1experimentos, en África, que quieren combatir una enfermedad mortal contagiosa. Pero las cosas no salen como estaban previstas y se convierte en una especie de vampiro. El protagonista se reencuentra con un amigo de la infancia y se enamora de la mujer de éste. La primera parte de la película es espléndida y muy original. Lo del cura vampiro tiene su gracia y Park Chan-wook filma con su acostumbrada maestría. En la parte central la película se pierde durante algunos minutos, para acabar con una divertida traca final que seguro hubiera sido del agrado de Buster Keaton.

Spring Fever, de Lou Ye, director de Suzhou River (2000) fue una de las propuestas asiáticas más discutidas. Una historia de infidelidades amorosas, celos, voyeurismo y sexo abundante conforman una película representativa de los nuevos aires que corren por la cinematografía china.Imagen1

Kinatay, del filipino Brillante Mendoza, es una película muy sórdida, que hunde sus raíces en el realismo más crudo para acabar convirtiéndose en un viaje "gore" a los infiernos del alma humana. La historia de un secuestro se transforma en una violenta pesadilla, metáfora de una sociedad en la que para sobrevivir los seres humanos son capaces de cualquier cosa.

Una de las joyas de la sección oficial fue la nueva película de Johnnie To, Vengeance, homenaje confeso a El Silencio de un Hombre, de Jean Pierre Melville; no en vano To quería a Alain Delon para el personaje protagonista. Afortunadamente, vistos los resultados finales, Delon no pudo protagonizar la película y lo acabó haciendo el cantante Johnny Hallyday. Vengeance es la historia, como su nombre indica, de una venganza. Un hombre, que está perdiendo la memoria, va a Hong-Kong a vengar la muerte de su hija a manos de unos asesinos a sueldo. En su pasaporte pone que es propietario de un restaurante en París, pero 20 años antes él también fue un asesino profesional. La película no sólo es un thriller apasionante lleno de escenas inolvidables (el duelo nocturno en el que los combatientes disparan cada vez que las nubes permiten que la luz de la luna ilumine el bosque de la batalla; la pelea surrealista en la que los asesinos se cubren con enormes cubos hechos con papeles prensados; etc.), sino que, debido a la pérdida de memoria del protagonista, plantea jugosas reflexiones sobre la venganza y el olvido. "Si no recuerdas, no tiene sentido la venganza…". Y Johnnie Hallyday, inexpresivo, borda su papel y compone un personaje patético y entrañable.

"Un Certain Regard" exhibió 4 películas también muy interesantes.Imagen1

Kuki Ningyo / Air Doll es la nueva película del siempre interesante realizador japonés Hirozaku Kore-Eda. La película es una historia de diferentes soledades en un contexto urbano, personificadas en esa muñeca hinchable del título que cobra vida y que poco a poco va acostumbrándose a la existencia humana. Llena de vida, de humor y ternura, pero también de tristeza, nostalgia y dolor, llama la atención lo airoso que sale el director del empeño de hacernos creer que delante de nuestros ojos hay una muñeca hinchable viva (que se hincha y se deshincha), a pesar de que para ello use sencillos y rudimentarios trucos, pero llenos de inteligencia y belleza.

Bong Joon-ho presentó Mother. Thriller en el que el contexto social es el protagonista determinante (como en su anterior Memories of Murder, de 2003), cuenta la historia de una viuda que está dispuesta a defender hasta el final a su hijo de 28 años, discapacitado mental, de las acusaciones de ser el asesino de una joven cuyo cadáver acaba de aparecer. Película áspera, rugosa, muy dura y muy triste en sus consideraciones finales, en la que nada es lo que parece, y que radiografía sin piedad y con rigor una época y un microcosmos social y humano abocados a su desaparición. Uno de los grandes títulos del festival.Imagen1

Independencia, del filipino Raya Martin, es otra propuesta muy diferente, pero igualmente interesante. A comienzos del siglo XX, en tiempos de guerra, los soldados americanos se acercan a un pequeño poblado en el que viven una madre y su hijo. Éstos, ante la inminencia de los combates, se refugian en la montaña. La aparición de una mujer que acaba de ser violada, desequilibrará el universo familiar. Con una fotografía en blanco y negro bellísima y con un trabajo de puesta en escena que remite al cine mudo, Martin propone un cine que busca los orígenes del cinematógrafo y, más concretamente, los orígenes del cine en su propio país, la mayoría de cuyas muestras han sido destruidas y que no pueden ser disfrutadas en la actualidad.

El realizador tailandés Pen-ek Ratanaruang presentó Nymph, una críptica historia de selva y fantasmas, una obra de Imagen1una extraña y serena belleza, con un guión que no siempre conseguía mantenerse en el mismo nivel de interés.

En la Sección Oficial fuera de concurso se proyectaron otras dos películas: A Brand New Life, primera película de la francesa Ounie Leconte, y Manila, de Adolfo Alix, Jr. y Raya Martin.
La primera es una sólida película, no exenta de ciertas características de las películas "de buenos sentimientos", que cuenta la historia de una niña coreana entregada a unas monjas por su padre, que no puede hacerse cargo de ella. Esta historia de separación y posterior adopción familiar, se ve con agrado pero se olvida con la misma facilidad.

En cuanto al resto de películas proyectadas en otras secciones podemos destacar Yuki & Nina (que se proyectó en Imagen1"Quinzaine des Réalisateurs", lo mismo que Like You Know It All, de Hong Sang-soo), una de las propuestas más hermosas vistas en el festival, realizada por Nobuhiro Suwa e Hippolyte Girardot. Cuenta la historia de dos niñas, una francesa y otra japonesa, que viven en Francia. Al separarse los padres de la japonesa, la madre de ésta decide volver a Japón. Las niñas, que se niegan a que las separen, se fugan juntas. Llena de ternura y de una serena belleza, la película contiene muchos momentos inolvidables, pero hay sobre todo uno (llamado muy justamente por el crítico Jaime Pena, en Cahiers du Cinéma España, el momento Miyazaki) que contiene una de las más inteligentes y deslumbrantes elipsis que el que suscribe este texto ha visto últimamente en una pantalla. Las niñas entran en un frondoso bosque en Francia. Tras un viaje que tiene bastante de iniciático (el espíritu de Naomi Kawase revolotea por toda la secuencia), la niña japonesa sale del bosque en Japón…

José Luis Rebordinos