Expomanga 2006




Juguetes rotos

Imagen1

Érase una vez una muñeca hinchable que vivía en un barrio residencial anónimo de Japón. Su única utilidad, era servir de desahogo sexual a su propietario en sus noches de soledad. Si no hubiera sido un cuerpo inanimado, hubiera seguido teniendo la categoría de objeto. Porque eso era ella en realidad, un objeto con el que saciar una necesidad orgánica.

Pero un día, la muñeca comienza a adquirir sentido de su propio ser, a tomar conciencia de sí misma. Despierta de su letargo y mira con extrañeza a su alrededor. Todo le parece nuevo y sorprendente, y se lanza a conocer el mundo. Durante su periplo diario se encontrará con una serie de personajes a través de los que conocerá los sentimientos, así como lo mejor y lo peor que alberga la naturaleza humana. Se trata de un camino de aprendizaje, desde la más tierna inocencia infantil, pasando por el enamoramiento adolescente hasta llegar al descubrimiento de un mundo lleno de egoísmo, mezquindad y podredumbre moral, llegando así al desencanto de la edad adulta y a la resignación de la madurez.

Air Doll es una película sobre la pérdida de esperanza dentro de la civilización en la que vivimos. Con ella, el director japonés Hirokazu Kore-eda, vuelve a tratar uno de los temas que han imbricado la mayor parte de sus trabajos, la incomunicación dentro de las grandes urbes contemporáneas, la desolación que provoca la soledad dentro de un entorno hostil y la necesidad de encontrar consuelo emocional que sirva de sustento tangible en un ambiente de relaciones artificiales. Imagen1

Kore-eda impregna de una sensitiva y suave poesía este viaje de autodescubrimiento que emprende Nozomi (la actriz coreana Doona Bae), y entre el surrealismo y el aliento naïve, nos muestra la frustración de esta muñeca convertida en ser real por encontrarse vacía, rellena sólo de aire, sin recuerdos (tan cruciales en el cine de Hirokazu), sin familia ni compañía, sin amor, condenada a satisfacer a un hombre que no duda en reemplazarla por otra muñeca más nueva y atractiva que ella.

Air Doll es una fábula sobre seres indefensos que buscan su sitio en la agria y desconfiada sociedad actual. Por eso no es de extrañar que el panorama con el que se encuentra Nozomi no sea desolador y los seres que pueblan la ciudad se comporten como fantasmas casi tan irreales como ella, ya que no saben asumir las responsabilidades y las dificultades que conlleva la vida adulta. Cada uno se esconde en su propia burbuja: su propietario, incapaz de mantener relaciones que no sean con una muñeca hinchable, la chica de campo que ha venido a la gran ciudad y se esconde en su cuarto comiendo sin parar porque no tiene el empuje para coger las riendas de su vida, el joven del videoclub que se refugia en las películas después de la ruptura con su novia, la mujer que se siente frustrada por haber alcanzado la mediana edad y haber perdido su juventud… todos ellos demuestran sus inseguridades, manías y complejos, su mezquindad y su cobardía… y en medio de este desastre humano, Nozomi intenta comprender lo incomprensible, al mismo tiempo que tiene que empezar a asumir su propia condición, su propia identidad. Imagen1

Especialmente emotivo resulta, en ese sentido, su visita a la fábrica de su creador (un pequeño papel interpretado por Joe Odagiri), con ecos que abarcan desde Pinocho a Blade Runner, y que será crucial para entender su trayectoria vital y sus posteriores decisiones: “¿Todo lo que has visto te ha parecido triste? ¿Hubo algo, cualquier cosa, que te haya parecido hermosa?”, le preguntará él. Nozomi se encontrará por el camino con lo más bonito, el amor, pero también tendrá que asumir que las personas, como los seres de juguete, tenemos fecha de caducidad, y que no es suficiente con que se nos haga un remiendo para seguir respirando cuando nos rompemos por dentro. Kore-eda maneja con exquisita sensibilidad el elemento fantástico y lo mezcla con el drama ordinario para evocar una balada triste que nos lleva desde la calidez de una caricia hasta la melancolía que convoca la presencia de la angustia existencial en nuestro interior. Mágica y terrible al mismo tiempo, como la vida misma.

Beatriz Martínez

Especial Hirozaku Kore-eda

Página web película

Pre-estreno Barcelona